La caña bien tirada, una fama ganada a pulso

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Las manos expertas de los profesionales de la hostelería saben cómo conseguir la crema justa, la textura perfecta.

Para tirar la caña perfecta hay que tener mucha práctica, pero con una buena base que nos lleve a la perfección. Llenar la copa de cerveza, se ha convertido en un arte. Crear la correcta espuma, nuestra profesión. Dedica un tiempo a pensar en el recipiente más idóneo. Al hecho al que deberemos prestarle más atención es que según su forma, dimensiones y capacidad nos permitirá realzar al máximo las cualidades organolépticas de la cerveza (olor, sabor, color), así como resaltar la espuma que genera la cerveza al servirla.

En general, podríamos decir que las cervezas de fermentación alta se sirven en vasos de copa ancha para apreciar los aromas (por ejemplo, tulipas, copas), mientras que para las de fermentación baja se utilizan más vasos delgados y largos que favorece la efervescencia, la ascensión de las burbujas (por ejemplo, vaso Pilsner). Una vez que hemos elegido el recipiente perfecto, toca tirar la caña. Es importante descartar el primer golpe de espuma, porque es el que se ha quedado en el grifo y ha cogido aire del ambiente por lo que la cerveza que tires después quedará saturada de espuma no se disfrutará de la forma correcta y perderá calidad.

Una vez tirada la cerveza debemos observar el resultado, la caña perfecta debe de tener tres niveles diferentes de giste. El primer nivel, que se encuentra en la capa superior, debe de ser de al menos un centímetro y la burbuja tiene que tener un grosor considerado, la capa central tiene que ser la más ancha y la más cremosa, por último, la tercera capa está formada por burbujas muy finas. Si la caña está correctamente tirada diferenciaremos estas capas simplemente con un poco de observación. Os preguntareis por qué es importante seguir estos pasos y diferenciar las diferentes capas con sus diferentes texturas, pues bien,  es importante porque gracias a esta capa la cerveza se conserva impidiendo la oxidación y la pérdida de la carbonización original que viene de fabrica.

No te preocupes si has cometido errores, es normal, todo mejora con la práctica y a base de tirar cervezas conseguirás tirar la caña perfecta.

Es posible que la primera vez la burbuja te salga demasiado gruesa porque no hayas  eliminado suficiente espuma antes de comenzar a tirar la caña, pero este error tiene fácil corrección, una vez terminada dejas correr la cerveza dejando que rebose ligeramente y así conseguirás que se quede la espuma perfecta con sus capas bien definidas. Otro de los errores más comunes en cuestión del grosor de las burbujas, puede ser que porque has cerrado el grifo demasiado lento, es mejor hacerlo rápido y con un movimiento seco, no dudes.

Esta es la teoría y la técnica de cómo se debe tirar una caña perfecta, ahora toca la práctica. Una caña bien tirada es un arte.

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